Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

26/04/2016

El deporte es uno y es muchos.

Versus (ó hijos de nadie y abuelos de la nada)

En este texto se propone una mirada particular del deporte. Con tono ensayístico y mediante la crítica a dicotomías como lo particular/lo general o lo individual/lo colectivo, el autor realiza un recorte y describe aspectos físicos y técnicos de la práctica deportiva.

Por Fernando Moyano

En el mundo del deporte también existen hijos y entenados. O por lo menos eso es lo que alimenta la mitología popular y el malísimamente llamado “folklore”. Todo el mundo puede tener su opinión al respecto, pero si bien es cierto que el deporte es una actividad conectada con las humanidades, está regida por una serie de encadenamientos lógicos, o sea casi casi matemáticos. Para decirlo de otro modo, más allá de los gustos de cada quien, hay aspectos que no están sujetos a discusión, aunque sí a continuo análisis y comprensión.

Los deportes están formados por una serie combinada de gestos corporales, que están directamente relacionados con la esencia de cada disciplina en particular. Se trata de recortes, de fotos, que sintetizan una dinámica. Los manuales específicos de cada deporte, traducido en imágenes, dan cuenta de esos recortes, que son explicados y desglosados como lo más deseable y eficaz para los objetivos que se persigan. Y si exploramos y chusmeamos los registros fotográficos accesibles para cualquier googleador curioso, nos vamos a encontrar con esos mismos gestos, los momentos fundamentales traducidos en imágenes, que nos hacen saber que se trata de un deporte y no de otro. Un jugador erguido con la vista clavada en una pelota apoyada en un campo verde con una de sus piernas firmemente apoyada a la altura del móvil y la otra flexionada elásticamente hacia atrás prefigurando un movimiento pendular que va a terminar con el impacto de ese pie en la pelota mientras los brazos equilibran el balanceo y el centro de gravedad desciende y se retrasa. Hay un motivo, o varios, para que esta imagen sea representativa y deseable para un jugador de fútbol que desee patear hacia el arco contrario.

Una jugadora presionando firmemente a una sola mano una pelota con el codo a la altura del rostro formando brazo y antebrazo un ángulo recto con hiper flexión del hombro hacia atrás en forma de impulso y el plexo solar iluminando hacia adelante y piernas en el aire donde la correspondiente al brazo que lleva la pelota está flexionada con actitud y formando un triple ángulo recto del músculo con el tronco del muslo con la pantorrilla y de esta con el empeine mientras la pierna contraria al brazo ejecutor permanece estirada después de impulsarse en el piso. También esta imagen tiene sus buenos motivos para representar un modelo de lanzamiento al arco en suspensión, si estamos jugando al handball.

foto asabal

Crédito foto: ASABAL.

Podríamos agotarnos en ejemplos como estos, mas con este par ya nos damos cuenta de qué estamos hablando. Los deportes referidos son situacionales y solo pueden jugarse en equipo. Esto quiere decir que los condicionamientos e influencias posibles para el logro de los objetivos son exponenciales, y que en principio es más importante el control y encadenamiento de aquellas que la excelencia en la ejecución de un gesto puntual, de una acción determinada. En los deportes individuales esa correlación está invertida, la sumatoria de un limitado número de gestos técnicos ejecutados de manera óptima, participa en un porcentaje muchísimo mayor del éxito o fracaso finales. ¿Este dato sirve para determinar si un tipo de deporte es mejor que otro? Definitivamente, NO. ¿Sirve acaso para determinar si un tipo de deporte es más fácil o difícil? La respuesta también es negativa. Pero sirve, y mucho, para hablar de las complejidades que conllevan unas prácticas y otras, y de sus consecuencias. Y esa reflexión nos acompaña hasta las puertas de otra pregunta que será del estilo ¿el huevo o la gallina?¿las partes o el todo? ¿figura o fondo? ¿Conductismo o Gestalt? ¿cogito ergo sum o existencialismo? ¿teoría del derrame o pedagogía del oprimido? ¿del individuo al grupo o del grupo al individuo?

Tranquiliza saber de antemano que son preguntas retóricas, o mejor aún, que son preguntas que generan preguntas.

Me gusta pensar que la madre de todas estas batallas dialécticas serían: (sabiendo que los valores deportivos tienen que ver con sacar lo mejor de quienes lo practican y que su ejercicio retroalimenta y optimiza la vida social del deportista) ¿qué jerarquiza a los deportes, que sean simples o que sean complejos? Y en definitiva ¿qué es simple y qué es complejo?

A esta altura del texto, cualquier lector que haya sobrevivido hasta este párrafo puede adivinar que no pienso ensayar ninguna respuesta tajante a prácticamente, nada. Ya lo dice la canción que quien tiene una certeza solo sabe equivocarse. Al mismo tiempo aseguro, que sea o no Domingo y sea o no feliz……los dos a la final!!

Repasemos: aquellos que aseguren golpe en pecho mediante, que los deportes en equipo representan los mejores valores del espíritu humano ya que ponen en juego las más férreas y fundamentales habilidades colectivas en pos del objetivo en común, en donde cada componente del equipo podrá desarrollar sus mejores recursos sin detrimento ni jerarquías con respecto a sus pares, pero si con una división racional y solidaria de las tareas. En donde las reglas del juego pondrán en acción la optimización de esos recursos sumados y multiplicados en contraste con el equipo contrario que tratará de impedir esa ecuación e imponer la suya. La tolerancia a la frustración, la voluntad orgánica para sostener el esfuerzo y el apego al encuadre reglamentario, solo se logran mediante esa oposición paradojal del enfrentamiento sin enemigos. Que si bien es cierto que siempre hay una manera óptima, funcional y técnicamente deseable de hacer tal o cual cosa, la vida es aquello que transcurre mientras los partidos se ganan o pierden. La eventual victoria o derrota, es del conjunto, la evaluación de rendimiento es siempre a partir de lo colectivo. Dentro del gran mecanismo de relojería que es un equipo deportivo, los componentes pueden ser más o menos frágiles o fuertes, pero siempre hablamos del reloj. El que afirme todo esto, pues llevará razón.

atletismo

Y si acaso abogando por los deportes individuales, alguien afirma que la resultante humana que va a impactar en cualquier entorno social va a ser verdaderamente revolucionaria porque profundiza en una búsqueda enfocada en el individuo que no tiene más remedio que verse reflejada en nuestra relación con nuestros pares y todo el afuera. Si ese alguien puede asegurar que el conócete a ti mismo se hace carne y eventualmente se derrama en la cosa pública. Si sostiene que los recursos para sobreponerse a los obstáculos y forzar los límites salen de un solo lugar, bolsillo, aljibe, manantial. Y que ese lugar somos nosotros mismos y no hay excusas ni muletas para diluir o socializar eso. Que las acciones u objetivos más básicos y simples (como solo correr o lanzar un objeto) son a la vez los más desafiantes porque empujan a rizar el rizo (correr eso solo correr o nadar solo nadar. Pero ¿hasta dónde se puede raspar de ese envase? Sabiendo que solo se puede raspar el envase). Aquel alguien, y otros muchos, podrán afirmar que esa pregunta cósmica es la que hace avanzar verdaderamente al mundo. Y además afirmarán que: las herramientas y respuestas provisionales a ese tipo de preguntas alimentan la evolución y rendimiento de los demás deportes. Dirán que todos los gestos y habilidades deportivas de las diferentes disciplinas en equipo, ya se encuentran prefiguradas en el atletismo. Quien afirme estas cosas, llevará la razón, también.

Pero si ambas argumentaciones son ciertas, partiendo de premisas opuestas ¿a qué conclusión podemos llegar? ¿Tenemos que llegar a alguna conclusión?

Lo que si podemos y debemos hacer más temprano que tarde, es escaparnos de las falsas dicotomías, de esa tentación tan humana y tan peligrosa de querer tener razón a toda costa, forzando una identificación y empatía que existe y es deseable, pero a la que no podemos exigirle infalibilidad. Amamos ese deporte que hacemos con amor, nada nos puede quitar eso ni lo que eso mismo que hacemos nos devuelve, multiplicado y resignificado. Entendemos por fin, que eso es la vida, o que si por ventura no lo es, debería serlo. Y en eso SÍ tenemos razón. Para allanarlo aún más, y ahora si como conclusión: no importa cómo se llame el deporte, con qué se juegue, ni dónde, ni de a cuántos. Lo que importa se encuentra en todos los deportes. No hay jerarquías de filiación en esta familia. No es una religión, no hay un Dios mejor que otro. Es solo lo mejor que podemos hacer por nosotros. Solo es eso, pero eso, es TODO.

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Una respuesta a “Versus (ó hijos de nadie y abuelos de la nada)”

  1. María Laura dice:

    Mis felicitaciones al columnista. No pertenezco al mundo del deporte, pero resalto lo didáctico del texto, aspecto que me lleva a una visión más respectuosa de cada disciplina. Aplaudo su pasión, ética y profesionalidad. Va mi agradecimiento y mi saludo.

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