Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

22/12/2015

José Gallo, autor de Y la pelota se hizo satélite.

“Tengo una actitud científica ante la vida”

Entre la ciencia, el arte y el deporte, José Gallo cuenta cómo establece puntos de contacto a través del razonamiento creativo. Describe su rol de divulgador científico desde situaciones cotidianas y toma al fútbol como disparador para el desarrollo de diversos conceptos y nociones.

foto del periodista

Agustín Casa

Las leyes físicas están presentes en todas las situaciones cotidianas y el deporte no es la excepción. Si se toma como referencia el fútbol: “¿Por qué el jugador debe patear la pelota para que se ponga en movimiento? La pelota de fútbol, como todas las cosas, tiene una masa y, como toda masa, ejerce una resistencia a cambiar su estado, en este caso de reposo”, explica el marplatense José Gallo en su libro Y la pelota se hizo satélite (EUDEM, 2011).

Entusiasta y emprendedor, José Gallo se desenvuelve en diversos ámbitos. Es Ingeniero Químico, docente, actor y dramaturgo. Ha logrado unir diferentes disciplinas mediante la divulgación científica a través de los lenguajes del arte. Allí radica una característica central en la vida de este hombre: el punto de encuentro de dos o varios campos a priori separados, que ofrecen distintas visiones de mundo. En pleno siglo XXI, con el auge de la hiperconectividad y las nuevas tecnologías aplicadas a las comunicaciones, el consumo y la vida cotidiana, resultan necesarios grupos interdisciplinarios o proyectos que vinculen dos o más perspectivas para afrontar problemas, sean científicos o cotidianos. También son relevantes los nexos que crean las instituciones, los académicos y los docentes con la comunidad.

José Gallo es profesor de la cátedra de Técnicas de Creatividad Aplicada para Futuros Ingenieros en la Universidad Nacional de Mar del Plata. También es docente de “La enseñanza de la ciencia a través del cuerpo” en el Instituto Superior de Formación Docente Almafuerte. Forma parte de un grupo de investigación y de extensión sobre la enseñanza de las ciencias a través del teatro. Integra el grupo Diálogo de la Ciencia con el Arte junto a investigadores y becarios del Conicet, desde donde generan acciones de divulgación científica a través de la relación entre la ciencia, el arte y la tecnología. Actualmente dirige un proyecto de extensión de ciencia y poesía, que publicará una antología de autores nacionales, cuyos poemas abordan temáticas científicas.

 “Cuando terminé la facultad tenía un grupo de estudio con el psicólogo y artista plástico Felipe Giménez, con quien empezamos a estudiar filosofía de las ciencias, psicología, física. Fue una experiencia muy interesante y empezamos a disfrutar de abordar la física desde otro lugar”, recuerda Gallo sobre su entrada al campo de la divulgación científica.

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Ph Fiorella Mattera.

“Hay mucha relación entre la ciencia, el arte y la tecnología. Se nutren de los mismos tipos de pensamiento: el pensamiento racional y el pensamiento creativo”.

-¿Cómo insertás la ciencia en las artes? Y a la inversa, ¿cómo aplicás las libertades expresivas del teatro en un campo más estructurado como la ciencia?

-En el imaginario social parecería que la ciencia no tiene ninguna relación con el arte. Pero hay mucha relación entre la ciencia, el arte y la tecnología. Se nutren de los mismos tipos de pensamiento: el pensamiento racional y el pensamiento creativo. Tanto en el arte como en la ciencia, cuando vos querés innovar o estás trabajando sobre una idea, aparece la imaginación. Después la validación cambia. Para ser aceptado un concepto científico como verdad tiene que pasar una serie de etapas. En el caso del arte es diferente. Si yo me imagino un árbol y vos otro, los dos árboles son válidos. Ahí está la diferencia. Pero la imaginación y la creatividad están presentes tanto en la ciencia y en la tecnología como en el arte. El pensamiento racional también está presente en el arte. En las artes plásticas uno se puede imaginar una instalación, un espacio escenográfico, pero después para la concreción aparece el pensamiento racional. Ambos pensamientos están presentes siempre.

-¿Y en el deporte?

-En el fútbol la creatividad está muy presente. Yo escribo y tengo estados de creación. Y cuando juego al fútbol a veces siento esos mismos estados. Cuando estoy gambeteando, me pasa una cosa medio de inspiración. Siento una sensación muy semejante. La creatividad la podés aplicar en cualquier ámbito de tu vida. En todo lo que hagas, en mayor o menor medida, aparecen esas cuestiones. En el fútbol lo trato de hacer también, con mis limitaciones. Cosas que no funcionan, se pueden ver desde otro lugar. Esa posibilidad creativa desarrollada permite ver las cosas desde diferentes lugares.

-¿Qué es la creatividad?  ¿Cómo la definirías?

-La creatividad es una competencia o una posibilidad que tenemos todos los seres humanos y que se entrena. Te permite relacionar tus objetos de conocimiento, lo que uno sabe, para resolver un problema o para inventar algo. En realidad, la palabra clave es la relación. Uno a veces en una obra de arte ve objetos de un lugar y objetos que no pertenecen al mismo ámbito. El artista relaciona objetos de conocimiento diferentes. En la ciencia, para crear o resolver un problema, eso también aparece. Aunque no sea una obra de arte. La solución al problema a veces la encontrás en un ámbito que no tiene nada que ver con el problema. Eso se lo hacemos ver mucho a los chicos que van a ser ingenieros. Ellos tienen que tener una estructura de pensamiento flexible porque la creatividad tiene que ver con la flexibilidad.  En la vida todo se puede cambiar porque son todas construcciones humanas.

-¿Qué mecanismos están en funcionamiento cuando hablamos de creatividad?

-En un proceso creativo aparecen todos los elementos que a uno lo configuran como sujeto, como persona. Son difíciles de medir. Pero en ese instante que estás creando aparece tu historia, tus cuestiones emocionales. Un montón de variables que convergen en un instante y generan ese proceso creativo. Por esa razón, uno puede ver una misma cosa e imaginarse cosas diferentes. Porque cada uno de nosotros somos singulares y la creatividad de cada uno de nosotros es singular.  Por eso dos personas no tienen las mismas creatividades. Hay tantas creatividades como personas. Es una competencia que se entrena. Hasta hace sesenta años se pensaba que los creativos eran personas tocadas por la varita mágica. Y en realidad, todos tenemos esa posibilidad. Con el desarrollo de las neurociencias cada vez se sabe más. Todos podemos ser creativos pero tenemos que entrenar. Es como un músculo. Y es un potencial infinito. Nunca terminás de descubrirte ni de descubrir. Aunque hay un modelo social que no estimula mucho la creatividad, sino lo repetitivo.

-¿Existen métodos para estimular la creatividad?

-No hay un método para crear. Hay técnicas que te ayudan a crear pero en realidad cada uno encuentra su mecanismo, su espacio de inspiración, donde se sienten mejor. Pero sí es conveniente, cuando uno tiene un problema para resolver, despegarse del problema, tomarte un tiempo y después volver. Seguramente ves otras cosas. Hay una técnica que se llama relajación creativa, eso lo he experimentado haciendo yoga. Cuando estás relajado entrás en un estado que te empiezan a aparecer ideas. También sirve caminar o despejarte porque en algún momento por ahí no estás pensando en el problema, te cae la ficha, hacés un inside y te aparece la solución al problema.

“Soy un buscador. Tengo una actitud científica ante la vida”, advierte José Gallo. Es un hombre de las ciencias. Es un hombre de las artes. Quizás desde el proceso creativo pudo articular esas dos facetas de su persona que juegan constantemente. En ese sentido, no se dejó acorralar por su Yo ingeniero, ni seducir por su Yo dramaturgo. En su discurso, en cada respuesta, se oye al ingeniero, se escucha al divulgador científico y se percibe su sensibilidad artística.

Esa armoniosa aproximación entre diferentes campos está completamente asociada a su trabajo diario. Por ejemplo, en su proyecto de ciencia y poesía: “La idea es generar un espacio de encuentro entre las dos disciplinas. Pensamos que es un momento en el cual tiene que haber un entrecruzamiento del saber. El paradigma antiguo eran saberes en compartimentos estancos y este es otro momento. Surge como una necesidad interna: conectar. Entonces conectamos estos dos mundos aparentemente opuestos como la poesía y la ciencia”.

-¿Tu campo de divulgación está relacionado con tus pasiones?

-Totalmente. Si mañana me gano diez millones de dólares, cosa que es improbable porque no juego a nada, yo voy a seguir haciendo lo mismo porque me gusta mucho lo que hago. Me generé un campo de trabajo que es infinito. Siempre vas descubriendo cosas nuevas. Mis pasiones desde lo profesional son el arte y la ciencia. Y también es una pasión cuando juego al fútbol. No debe haber instante en que esté más concentrado que cuando estoy jugando al fútbol. Estoy como meditando. Estoy metido en el partido y quiero hacer un gol.

-¿Cómo surgió la idea de escribir un libro de divulgación científica sobre diferentes nociones y leyes físicas a través del fútbol y situaciones de juego?

-El trabajo surgió porque miro fútbol, no soy fanático, y juego al fútbol hace muchos años. Nunca dejé de jugar al fútbol a nivel amateur y ahora juego al papi fútbol. La edición del libro tiene cuatro años y hace ocho o nueves años que empecé a trabajar con esta idea. Y pensé: cómo no hay un libro donde se explique la física desde el fútbol, el deporte más popular. Y ahí empecé con el trabajo.

-El conocimiento de determinado tipo de nociones y leyes físicas, ¿puede ser utilizado para alcanzar un mejor rendimiento deportivo o lograr una mejor resolución de una situación de juego?

-En el alto rendimiento, donde se presta atención a cada detalle, una centésima que vos podés mejorar, puede significar que ganes o pierdas una carrera. Por lo tanto, el saber de física seguramente te puede ayudar a lograr un mínimo cambio que en el alto rendimiento no es poco.

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Ph Fiorella Mattera.

José Gallo ingresó a su correo electrónico y se llevó una grata sorpresa. Había recibido un mensaje de Marcelo Bielsa. “Gracias, su obra enaltece al fútbol que tanto queremos”, fueron las palabras del Loco.

Hace unos años, José Gallo ingresó a su correo electrónico y se llevó una grata sorpresa. Había recibido un mensaje de Marcelo Bielsa, por aquella época entrenador del Athletic Club de Bilbao. “Gracias, su obra enaltece al fútbol que tanto queremos”, fueron las palabras del Loco, conocido por su obsesión por el trabajo, su fascinación por las tácticas y estrategias y su claridad conceptual. “Para mí fue el sueño del pibe porque yo lo valoré siempre como entrenador y me gusta su estilo y su forma de pensar. Coincido mucho con él”, recuerda la anécdota con simpatía.

En relación a su libro, reconoce que puede ayudar a mejorar en algunos aspectos. Pero es fundamental saber jugar. “Si leés el libro y no sabés jugar al fútbol, no vas a aprender a jugar al fútbol”, asegura entre risas. Si bien su ensayo, que le ha dado muchas satisfacciones, se basa en situaciones de juego del fútbol, el propio autor aclara que “la física está presente en todos los deportes. Y el conocimiento de los fenómenos que están implicados, que yo creo que los entrenadores de alto rendimiento lo saben, te ayudan a ir perfeccionándote. En el alto rendimiento hay equipos técnicos que estudian todo y hasta deben estar asesorados por especialistas”.

Sin embargo, sus ejemplos giran en torno a su deporte predilecto. “Hay situaciones muy sencillas en el fútbol que pueden significar llegar a una jugada o no. Cuando vos estás fuera de la jugada y estás quieto, vos necesitás un tiempo más para vencer la inercia. Si estás en movimiento, llegás más rápido. Y ese segundo te puede significar que llegues a una jugada o no, que llegues al gol o no”, señala sobre la Ley de Inercia, postulada por Isaac Newton hacia finales del siglo XVII. También explica la fuerza de rozamiento: “En el fútbol cuando la pelota queda corta hay una fuerza de rozamiento entre la pelota y el campo de juego. A veces riegan la cancha a propósito porque eso disminuye la fuerza de rozamiento y le da otra velocidad a la pelota”. Al respecto agrega que “la pelota es esférica, y no cúbica, porque generaría una pérdida de energía mayor y no se desplazaría tanto tiempo. En cambio, la pelota de rugby tiene otra forma de desplazamiento. Es difícil que se desplace a ras del piso por su forma. Eso genera una mayor pérdida de energía”. Y concluye: “A los botines se le ponen tapones porque eso genera una mayor fuerza de rozamiento para que te puedas afirmar mejor”.

Nuestra búsqueda ha finalizado. Pero no la de José Gallo. Su vida continuará ligada a sus pasiones. La divulgación científica seguirá siendo su norte y perseguirá nuevas instancias de experimentación donde las ciencias, el arte –y por qué no el deporte- compartan elementos. Sólo se trata, siempre ha sido así, de actitud científica ante la vida.

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