Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

26/04/2016

Mano a mano con Tayavek Gallizzi. // Ph Fiorella Mattera

“Sería un mentiroso si dijera que no sueño con la NBA”

Tayavek Gallizzi, ala-pivote de Quilmes de Mar del Plata, analiza junto a Deportivamente Hablando los momentos más importantes de su corta, pero prometedora carrera como jugador profesional de básquet.

 

foto del periodista

Maxi Czajkowski

 

El joven de 23 años, el segundo de cinco hermanos (tres hombres y dos mujeres), dio sus primeros pasos en el básquet a los 4 años, practicando en la escuela Bialik a la que asistía y en el club Macabi, donde practicaba y aún hoy cuando viaja a Santa Fe lo hace. “Todo lo que logré fue gracias a la compañía que tuve de mi entrenador, el Negro Esquivel. Él siempre me apoyó, me alentó, me ayudó en muchas cosas, hasta me iba a buscar cuando faltaba”, remarcó Tayavek Gallizzi, el gigante que defiende los colores de Quilmes de Mar del Plata.

Muy grande fue el esfuerzo que hizo su familia para acompañar la pasión de Taya. Sufrieron las dos inundaciones (la de 2003 y la de 2007), que golpearon al barrio y la familia. Este ala-pivote de 2,03 metros se fue de casa a los 17 y ya tuvo participación en dos mundiales juveniles y uno de mayores: el sub-17 en 2010, el sub-19 en 2011 y el mundial de mayores de España en 2014.

“En la preselección sub-17 me vio el que terminó siendo mi representante. Un día apareció y me dijo que había una oferta para ir a Quilmes, que estaba en liga A. Justo descendió, así que arranqué en el TNA 2010/11, me fui con la sub-19 y el equipo terminó ascendiendo. De ahí, un año a Unión Progresista de Chaco, en el TNA durante la temporada 2011/12, donde volvimos a ascender. Pasé de promediar un minuto a promediar tres. Pero Quilmes descendió, así que jugué otra vez el TNA en la 2012/13. Tuve altas, bajas y muy bajas. Pero en las finales, contra San Martín, tuve una participación muy importante desde el primer partido, cuando metí 16 puntos, hasta el último. Pensé que la temporada iba a ser un desperdicio, pero terminó siendo buena”, recordó casi a la perfección Gallizzi.

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Rubén Wolkowyski, hombre histórico para el básquet nacional, dialoga con Gallizzi. // Ph Fiorella Mattera

-¿Por qué elegiste Quilmes? ¿Te costó adaptarte?

-Me quedé una semana entrenando y me gustó. Me encontré con un club muy serio que proyectaba a los chicos y que se respiraba mucho básquet. No lo pensé mucho, volví a mi casa en Santa Fe, estuve unos días y volví para instalarme en Mar del Plata.

-Jugaste el TNA y luego la Liga Nacional, ¿sentiste la diferencia a tu corta edad?

-La Liga Nacional es totalmente distinta al TNA, todavía sigo padeciendo el tema de las faltas. Tal vez en el TNA el roce está un poco más permitido, pero de a poco lo voy manejando para mantenerme más en cancha y no salir tan rápido.

“La gente de Quilmes siente a los jugadores y se pone muy contenta cuando nos va bien a los que representamos al club”.

-¿Cómo vivís los clásicos con Peñarol?

-Los clásicos son algo que se disfruta muchísimo, ver las tribunas llenas, cantando, alentando. Capaz que años anteriores era mucho más violento, hoy se los puede disfrutar más, se puede venir más en familia. Es un clásico que lo disfrutan todos. Viene gente de afuera de la ciudad para verlo, es el mejor clásico de la Liga Nacional.

-Hablemos de tu participación en el mundial de España.

-Estar en un Mundial es algo muy grande. Argentina es una selección inmensa y es una locura cómo se me dio todo. Es lindo y motivador, primero ir como invitado, que me dejen para la preselección, y luego estar en España fue muy loco.

-¿Cómo fue encontrarte con la “generación dorada”?

-Fue algo muy fuerte, poder concentrar con ellos, formar parte del mismo plantel. Por suerte con el tema del entrenamiento me ayudó Scola. Pero para integrarme no había diferencias, todos me hicieron sentir parte. A Manu, lo miraba de reojo y decía: “Estoy con Manu Ginóbili, no lo puedo creer”. Con los demás, después de tanto tiempo, me terminé acostumbrando. Pero yo veía a los más grandes del básquet argentino, a la “generación dorada”. No pensaba estar en la situación de ellos, llegar a ser un buen jugador. Sí estaba la posibilidad de ser un buen profesional.

-¿En qué te influyó Lamas?

-Julio Lamas en su momento me dio toda la confianza extra para poder entrenar. Por ahí uno no se anima a faltarle el respeto a los más experimentados, deportivamente hablando. El aliento y el apoyo estuvo en cada instante para que me pueda sentir cómodo en un seleccionado con grandes figuras. Los mismos mayores me acompañaban y me exigían que dé lo máximo en cada entrenamiento. Me sirvieron muchísimo.

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Ph Fiorella Mattera

“Cada vez que lo pienso, no puedo creer que haya estado en un mundial”.

-¿Sentiste presión?

-Te sentís un poco presionado porque no te podés relajar en ningún momento. A la vez querés demostrar que estás a la altura. Te exigís al máximo para una defensa, no se pude regalar nada, esa es su mentalidad. Te contagian eso y te hacen crecer como jugador.

-¿Alguna vez reflexionaste respecto a dónde estuviste?

-Cada vez que lo pienso no puedo creer que haya estado en un mundial. En un momento cuando ya había empezado el torneo, me sentía diferente. Ya no era el que admiraba a Nocioni y a Scola, sino que era el compañero de ellos. Lo veía desde otra situación. Cuando jugué el mundial tenía que estar frío, no podía permitir que las emociones me sigan afectando.

-¿Recordás esos minutos en cancha?

-No sé si llegué al minuto en cancha y realicé dos puntos de tiro libre. Me acuerdo cuando Julio Lamas pidió el cambio para que entre, tengo el defecto de ponerme nervioso antes de cada partido y en ese momento no dejaba de pensar que los nervios no podían arruinarme el momento. Aunque sea poco tiempo, lo quería disfrutar al máximo, era un mundial. Siempre tuve problemas con los tiros libres, pero esa vez metí los dos.

-Tu familia y tus amigos te apoyaron en cada instante.

-Acá todos los de Quilmes no dejaron de darme su apoyo. Muchos fueron a España a alentarme y colgaron una bandera que decía “Taya, orgullo quilmeño”. La gente de Quilmes siente a los jugadores y se pone muy contenta cuando nos va bien a los que representamos al club.

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Ph Fiorella Mattera

“Los clásicos son algo que se disfruta muchísimo, ver las tribunas llenas, la gente cantando y alentando. Viene gente de afuera de la ciudad para verlo, es el mejor clásico de la Liga Nacional”.

-Luego de que Argentina obtuviera el pasaje a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, tras un gran papel en el Fiba Américas de México, ¿te ves en esa competencia?

-Va a depender de mí estar en Río, confío en poder estar. Terminé muy satisfecho con la actuación en el Preolímpico, sobre todo después de haber obtenido la clasificación. La marca registrada que tuvo la Selección fue el corazón y la garra que puso en cada partido. Fue un torneo muy difícil y dada la conformación de los otros planteles nosotros no teníamos muchas probabilidades de clasificar. Siempre fui a dejarlo todo y un poco más. Por un lugar en la Selección Argentina se entrega todo.

Para finalizar, ¿cuál es tu gran anhelo?

-Siempre me voy poniendo objetivos a corto plazo. Primero quiero ser un jugador importante dentro de la liga, llegar a un punto en que los equipos se tengan que preocupar por mí. Luego, tener un lugar más fijo en la Selección Argentina. Sería un mentiroso si dijera que no sueño con la NBA. Tengo ese gran anhelo, pero trato de ser realista desde mi situación. Uno siempre proyecta jugar en Europa o en la NBA.

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