Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

28/01/2016

Coronel finalizó primero en la World Cup de Brasil.

Muspelheim, donde habita un marplatense

David Coronel se sobrepuso nuevamente a situaciones complicadas y alcanzó la medalla de oro en la World Cup de Brasil, un premio al esfuerzo y un mimo al alma.

foto del periodista

Maxi Czajkowski

Esta nota se podría titular tranquilamente “remedar al fénix” pero como quien escribe lo utilizó para otro hecho deportivo, hubo que cranear un poco y buscar en la mitología nórdica.

Muspelheim es el reino del fuego según el pueblo escandinavo. Es el hogar de los gigantes de fuego. Y claramente nuestro protagonista, David Coronel, es un gigante de fuego.

El pesista marplatense, quien representa a la Fundación Fuego Sagrado, nunca dejó apagar esa chispa interna que lo depositó en la gloria deportiva. Pese a sufrir un gran golpe anímico con la pérdida de su padre y una lesión malvada que parecía que lo dejaba fuera de carrera, se reivindicó con la fuerza que lo caracteriza.

“Creo que el punto clave fue cambiar de pensamiento. Disfrutar cada entrenamiento sin presiones de tener que traer medalla. Disfrutar el momento era difícil. Hubo tiempos complicados donde no me salían bien las cosas y que me costó mucho bajar el peso que había subido durante la inactividad”, confesó David tras su momento de “nube negra”.

Coronel hace una semana obtuvo la medalla de oro en la World Cup de levantamiento de pesas adaptado, llevado a cabo en Río de Janeiro. Compitió en la categoría -65 kg, y se quedó con el primer puesto luego de levantar 130 kg.

“Me invadió una alegría que desde que me enteré que iba a Londres no sentía. Al subir al podio y escuchar el himno, mi cara de felicidad lo decía todo. Sentí emoción y no pude evitar llorar de alegría, recordando el día que salí de la competencia en Toronto llorando de amargura”, David Coronel.

El retorno al triunfo no fue fácil. El camino se tornó largo y David lo contó en forma de épica: “Después de confirmar la lesión, fue un momento duro. Justo todo esto coincidió con un viaje que tenía que hacer para resolver unas cosas personales en Entre Ríos. También aproveché que tenía un mes para la próxima sesión del tratamiento para poder ir a conocer a mi familia por parte de mi papá, que falleció en 2012”.

Ese viajé significó mucho para él en lo personal. Conoció a su familia, motivo por el cual lo “alivió y ayudó”. “Pasé momentos difíciles en los cuales pensaba que, tal vez, no iba llegar para el Torneo de Río de Janeiro. Hubo como un click que me dio la determinación de recuperarme lo antes posible y volver. Pero sabía que también debía hacer un cambio interno, sacar pensamientos negativos y empezar a volver a ser yo”, narró David.

Empezó a volver a trabajar la mente con ejercicios de meditación y la compañía de sus amigos más cercanos fue clave en esta recuperación.

“La evolución iba siendo cada vez más notable. El dolor estaba cediendo. No me dolía para entrenar y eso me daba más confianza pero siempre estaba consciente que no debía apurar los procesos. Mi entrenadora (Sofía Cadona) me ayudó a manejar la ansiedad. Yo solamente debía confiar”, indicó el marplatense que posteriormente se encontró levantando 140 kilos.

Foto Facebook IPC Powerlifting 1

Crédito foto: IPC Powerlifting.

Muspelheim es el reino del fuego según el pueblo escandinavo. Es el hogar de los gigantes de fuego. Y claramente nuestro protagonista, David Coronel, es un gigante de fuego.

Cuando llegó a la competencia y al ver la lista de salida supo que había posibilidad de medalla. “No precisamente la de oro, pero pelear era posible pelear por las de plata o bronce”, señaló. Afortunadamente, el destino y la motivación de David pudieron más y obtuvo el primer puesto.

“Miles de pensamiento pasaban por mi cabeza, por todo el trabajo realizado. Me invadió una alegría que desde que me enteré que iba a Londres no sentía. Al subir al podio y escuchar el himno, mi cara de felicidad lo decía todo. Sentí emoción y no pude evitar llorar de alegría, recordando el día que salí de la competencia en Toronto llorando de amargura”, finalizó Coronel que, en pocas palabras, valoró esta victoria como un “renacer”.

Para David, otra vez un poema de Almafuerte fue gran parte de su motivación: “Piu avant”

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,
que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su coraje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora,
o como Lucifer que nunca reza,
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…

 ¡Que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo tu cabeza!

El despertar de la motivación

Desde una perspectiva psicoanalítica podría entenderse a la motivación de una persona como una característica que emerge en el yo, pero en realidad nace en lo más interno que poseemos, que en esta ciencia es denominado “lo inconsciente”.

El instinto nacerá en el cuerpo, que servirá de soporte biológico y tendrá su representación en la estructura inconsciente. Poseerá una acentuada tendencia a ser satisfecho e intentará “realizarse” de muchas formas recurriendo a los denominados “productos del inconsciente”, tales son: el sueño, la fantasía, el chiste, los actos fallidos, los síntomas y por la vía de la sublimación, la obra de arte.

Como existen dentro de los llamados instintos polares, de vida y de muerte, multiplicidad y variedad de manifestaciones, es reconocible también el instinto de poder, el instinto de apropiación.

La motivación está íntimamente ligada a lo interno, a algo que incita al individuo a realizar algún tipo de acción específica. Algo así como un estímulo interno propio que lo obliga a buscar y encontrar respuestas para su satisfacción.

En su teoría sobre la personalidad y la motivación, Abraham Maslow[1] señala que el hombre siempre encontrará motivaciones para obtener una meta, pero ésta estará en relación directa con una necesidad. Maslow ha podido realizar diferentes categorizaciones desde las más primarias necesidades hasta la más superior, que en su conceptualización coincide con el nivel de autorrealización. Este nivel de autorrealización es para el deportista el grado sumo de concordancia entre sus impulsos biológicos y sus representaciones psico-sociales.

[1] Psicólogo estadounidense conocido como uno de los fundadores y principales exponentes de la psicología humanista, una corriente psicológica que postula la existencia de una tendencia humana básica hacia la salud mental.

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