Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

30/05/2016

Técnica y táctica para crecer.

Es vital que el futbolista se adapte al juego

Por Facundo Alvanezzi

Desde mi extensa experiencia como formador, sostengo que no todos los futbolistas se adaptan al juego en sí mismo, ni a los sistemas tácticos que deben emplear y respetar para permanecer en el equipo.

Adaptarse a jugar tiene una naturaleza delicadísima, más allá de los vaivenes emocionales por donde transitan los partidos de futbol. Es necesario estimular la creación y la fantasía por sobre los valores que priman por obstaculizar al que intenta jugar.

Los modos de adaptarse al juego son diversos. Algunos lo demuestran para afuera, otros lo expresan interiormente. Están los que defienden, los creativos y los atacantes, que se deben amoldar al estilo de jugar desde la posición que les compete temporalmente.

También lo podemos expresar en números (4-4-2, 4-3-3, 4-3-1-2, 3-3-1-3, etc.) que decodifican una posición desde dónde iniciar la jugada. No todos se adaptan a jugar a la pelota porque sus cualidades técnicas evidencian carencias y defectos. Ahora bien, sería fantástico que jugar al futbol nos atrapara como antaño (jugar en el potrero y hasta altas horas de la tarde-noche). Allí se veían en cantidades quienes se adaptaban a jugar y, por sobre todo, quienes tenían pasta de futbolista para sobresalir.

Me pregunto continuamente: ¿por qué el futbol dejó de ser un juego? Mi respuesta válida es: porque nosotros, formadores y entrenadores, luchamos más con el resultado final que con la continuación del crecimiento evolutivo a futuro.

Será vital que recorramos un camino, donde la travesía nos lleve instintivamente a jugar sin tantos condicionamientos que nos obliguen a renunciar al valor de intentarlo. Considero que no es difícil que el futbolista se adapte y comprenda las facetas del juego en toda su dimensión y amplitud. La élite, las grandes competencias mundiales, le exigen una alta calidad interpretativa del juego, fundamental para crecer y desarrollarse.

Sólo hay que proponérselo a los jugadores y darles la libertad de elección en sus ideas primarias de intentar jugar siempre, sobre el esfuerzo muscular de correr sin fundamentos.

Reflexión final: intentar jugar es elemental. Adaptarse a los ritmos del juego es fundamental, pero más aún, comprender el tiempo, la distancia y los ritmos del juego para interpretar cómo realizarlo.

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