Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

30/05/2016

Un deporte en crecimiento /Ph Fiorella Mattera

El tenis de mesa tiene su espacio en Mar del Plata

Claudio Sánchez es el fundador de la escuela Ingeniero Acosta, que cuenta con un lugar físico exclusivo para realizar este deporte. En diálogo con Deportivamente Hablando, el experimentado jugador y entrenador explica algunos conceptos básicos de este deporte y describe su metodología de trabajo.

foto del periodista

Gastón Luis

Las instalaciones de una antigua fábrica textil ubicada a metros del Polideportivo es el lugar elegido. Donde antes había vigas oxidadas ahora hay espacios iluminados con tubos fluorescentes. Los escombros fueron removidos para ubicar en su lugar mesas de madera. Las paredes ya no están inundadas de humedad, sino pintadas de un azul que combina con el celeste de las mesas. El impacto de las paletas sobre las pelotitas plásticas hace que la atmósfera sea inconfundible. Y si bien falta algún que otro detalle, estamos en condiciones de asegurar que el tenis de mesa tiene un lugar con las comodidades necesarias para el entrenamiento.

Claudio inició su camino en 2007, con el alquiler de un espacio en el Centro Navarro. En ese entonces el lugar contaba solo con tres mesas. Luego comenzó a competir  como jugador en Capital federal, realizó el curso de entrenador y posteriormente se dedicó al entrenamiento de chicos con capacidades diferentes, con los que viajó a Europa a competir.

El entrenador nos comenta que el objetivo principal de la escuela hoy en día es “sacar la mayor cantidad de jugadores posibles”, aunque aclara que los más chicos son los más buscados por su escasez.

En unas palabras explica los motivos por los que se inclinó a seguir su carrera de entrenador: “Como jugador estoy en segunda categoría en Capital Federal. Allá hay 5000 jugadores y acá hay 40, 50. Se complica mucho ser competitivo”. Si bien el tenis de mesa sigue siendo un deporte muy practicado en la ciudad autónoma de Buenos Aires, el circuito TMT, creado en el 2006, hizo que mucha gente del interior del país se acerque al tenis de mesa. El cambio fue significativo ya que, desde que se implementó este tipo de torneo no se requiere ser profesional para poder competir y estar rankeado. Solo basta con llenar algunos formularios y a partir de las victorias y derrotas que se obtengan en las competencias se otorga determinada cantidad de puntos a cada jugador.

La categoría asignada oscila entre la 1era y la 6ta. La única condición es que a la hora de inscribirse en los torneos, el jugador se puede anotar en su categoría o en hasta dos categorías superiores a la misma, pero nunca en categorías inferiores. Sin embargo, a pesar de esta apertura, el deporte continúa estando bastante centralizado en los clubes de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Con respecto a esto, Claudio explica: “falta más difusión y es difícil hacerle entender a los padres de los chicos del interior que esto es un deporte y que es necesario viajar a competir o invertir dinero en una buena paleta”.

Ping Pong mdp 2

Ph Fiorella Mattera

“La diferencia entre los chicos de Capital y los de acá es la posibilidad que ellos tienen de entrenar con miles de jugadores de gran nivel y diferentes estilos”.

Este mismo inconveniente se ve reflejado a nivel internacional en la representación del país: “Argentina creció mucho, pero le cuesta llevar chicos jóvenes a jugar a Europa como sí ocurre, por ejemplo, con en el tenis”. El entrenador explica que el sacrificio económico y el hecho de que no se gane tanto dinero como en otros deportes hacen difícil el desarrollo de jugadores argentinos con reconocimiento internacional. Además, ese nivel se va ganando, en parte, a partir de la posibilidad de entrenar con los mejores. “La diferencia entre los chicos de Capital y los de acá es la posibilidad que ellos tienen de entrenar con miles de jugadores de gran nivel  y diferentes estilos”, agrega Claudio.

La cuestión económica muchas veces dificulta los viajes por más largos o cortos que estos sean. A nivel local, el EMDeR aportaba un subsidio que servía para cubrir los viajes, pero por diferentes motivos no se siguió entregando. “Cuando compito me pago los micros hasta Capital, llego, compito y me vuelvo re cansado, pero es una pasión”, comenta el entrenador con una sonrisa en su rostro.

Para resolver el problema de las distancias y los viajes largos se organizó la liga FEBATEM, una competencia organizada en Bahía Blanca donde compiten ida y vuelta equipos de Balcarce, Necochea, Tandil y alrededores, que en muchos casos son reforzados por chicos de Capital para aumentar el roce con jugadores de experiencia.

La competencia continua hace que los jugadores actualicen sus conocimientos sobre este deporte, que fue cambiando y avanzando  a partir de la tecnología. En la actualidad las gomas pretensadas despiden 3 o 4 veces más potencia que las de antes. Esto hace que darle efecto a la pelota sea cada vez más sencillo. Además, hoy en día cada jugador puede elegir entre  diferentes tipos de gomas y seleccionar la que más le convenga según su estilo de juego.

Claudio destaca que  actualmente existen dos grandes escuelas de tenis de mesa: la asiática y la europea: “Los chinos juegan a una cosa y el resto del mundo juega a otra”. El entrenador explica que su escuela trata de copiar el estilo europeo, que prevaleció a fines de los ´80 y principios de los ´90 y que consiste en realizar movimientos más largos, intentando ubicar mejor la pelota y con más efecto. Los asiáticos, en cambio, buscan imprimir más potencia y velocidad a través de movimientos repentinos.

Ping Pong mdp 3

Ph Fiorella Mattera

“Es difícil hacerle entender a los padres de los chicos del interior que esto es un deporte y que es necesario viajar a competir o invertir dinero en una buena paleta”.

Más allá del estilo que adopta su entrenador, la escuela cuenta tanto con jugadores amateurs como profesionales. A partir de esto, el entrenamiento sufre algunas variaciones según el propósito buscado. “Me gusta mezclar gente que recién comienza con jugadores de experiencia, porque los buenos jugadores los ayudan a crecer y entrenar mejor”, explica Claudio. Sin embargo, cuando un jugador debe hacer la puesta a punto para competir, el entrenamiento se va volviendo más exhaustivo.

Éste es el caso del trabajo que la escuela realizó con un chico proveniente de Formosa, que ya había competido profesionalmente en un Sudamericano de menores. El modo de entrenamiento consistió primero en reforzar la parte física, para luego llevar adelante un juego estratégico, mediante la práctica de diferentes tipos de saque, devoluciones y demás jugadas preparadas. “Por suerte le fue bien en Córdoba, llegó a semifinales y después ganó el selectivo”, cuenta con orgullo el entrenador marplatense.

Si bien el tenis de mesa es un deporte que requiere de la competencia internacional, en donde el jugador termina de formarse compitiendo en Europa y Asia, todo parece indicar que seguirá creciendo en nuestro país. En vistas al futuro, las energías están puestas no solo en la ya mencionada liga FABATEM, sino también en un proyecto de la Secretaría de Deporte de la Nación, que consiste en crear centros de detección de talentos en diferentes puntos del país. “Mar del plata tendrá un centro en un colegio para acercar el tenis de mesa a los chicos de entre 9 y 11 años”, señala Claudio Sánchez.

“Necesitamos que se acerquen al deporte más chicos y mujeres jóvenes para representar al país en el futuro”.

Por otro lado, hay algunos  jóvenes talentos que están dando sus primeros pasos  y son una apuesta a futuro para el país. “Te puedo nombrar chicos como Fermín Tenti o el caso de Isis Fuentes que está en el top 5 del sub 18. Esos chicos, si siguen jugando y no tienen otras obligaciones que los aparten del deporte, van a llegar a grandes cosas”, comenta el con tono esperanzador.

Por último, y a modo de deseo, Claudio reconoce: “Necesitamos que se acerquen al deporte más chicos y mujeres jóvenes para representar al país en el futuro”.

El primer entrenamiento, que reúne a jugadores de diferentes edades y condiciones físicas está a unos quince minutos de culminar. Los jugadores cambian de rival por última vez. En ese sitio donde todo era decidia, abandono y tristeza, hoy se respira deporte, movimiento y alegría.

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