Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

26/04/2016

Bruno Puente, un formador experimentado. // Ph Fiorella Mattera

“El handball argentino está en uno de sus mejores momentos”

Bruno Puente es entrenador y coordinador de handball. Forma parte del PROHAND, un programa nacional de detección de talentos. Su modo de enseñar y los logros obtenidos con los planteles juveniles lo llevaron a convertirse en un referente. Su visión del handball va más allá de lo deportivo, también se dedica a lo social y la formación de grupos.

foto del periodista

Gastón Luis

Mientras charlamos, Bruno mira de reojo el entrenamiento de los chicos. El gimnasio del club Once Unidos conjuga un cúmulo de sonidos que  remiten a la vida sana: chillidos de zapatillas contra el piso de madera, pelotazos, remates provenientes de las canchas de vóley contiguas, y pelotas picando incesantemente contra el suelo.

En ese ámbito, Bruno Puente, entrenador y coordinador de handball, me invita a sentarme en un banco a un costado de la cancha. Ninguno de esos sonidos parece perturbarlo, convive con ellos durante todo el día. Alcanza cada pelota que cae cerca de él. Los chicos lo miran, agradecen y sonríen. Así comenzamos a hablar de su pasión.

-¿Cómo y cuándo empezaste tu carrera como entrenador?
-Mi comienzo como entrenador fue medio de casualidad. En el secundario, el handball era el deporte que menos me gustaba. Cuando empecé el profesorado uno de mis amigos era entrenador y me enganche con un grupo. Tenía 19 años, ahí empecé a jugar y entrenar.  Luego comencé a dirigir  algún equipo y fui tomando más categorías. De la mano con la carrera que estaba estudiando (Educación Física) me fui orientando para ese lado. Sin darme cuenta hoy ya tengo 21 años de entrenador y una carrera que inicié en el Colegio Illia y continué acá en Once Unidos.

-¿Qué es lo que más te gusta inculcarles a tus alumnos?
-Hoy tengo la suerte de que dos entrenadores de inferiores fueron alumnos míos desde los 9 años (mientras habla, Bruno mira a uno de sus entrenadores con orgullo). Ellos estudiaron y me dan una mano importante en muchas cosas, yo los tomo como referencia para nutrirme de sus formas de enseñar, más allá de lo deportivo.

-¿Cuál es la importancia de lo extradeportivo?
-Es muy importante. En el handball no dependés solo de lo que hacés vos, sino de un conjunto de cosas: responsabilidad, compromiso. Acá forjan sus amistades, no solo con el grupo que entrenan. Cuando jugamos de local arrancan los infantiles y terminan los mayores, las categorías se quedan a ver los partidos, se conocen, comparten cosas. Los más grandes cuidan a los más chicos, hablan, y se forma un vínculo lindo desde lo social. También se hacen eventos para recaudar fondos para algún evento nacional. En ese clima los chicos van creciendo y se van formando y para mí la mejor infancia que pueden tener los chicos hoy es dentro de un club.

-¿Qué es lo que más te gusta perfeccionar en un jugador?
-Como todo entrenador tengo el ojo clínico. Trabajar en formación especial me enseñó a concentrarme en potenciar las capacidades de cada jugador para sacar el rendimiento máximo. Igualmente reconozco que soy un apasionado de la defensa, me gusta que mis equipos se formen de atrás para adelante y que, a partir de ahí, tomen la iniciativa y nazca el juego.

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Ph Fiorella Mattera

“Sin las condiciones físicas el chico va a poder jugar, pero quedará limitado a un nivel interno. Se puede enseñarles a jugar, a crecer lamentablemente no”.

-Y como coordinador, ¿buscás que los técnicos con los que trabajás sigan tu línea de juego o pensamiento?
-Va de la mano. Nosotros nos juntamos en reuniones mensuales, planteamos contenidos de trabajo y las formas de hacerlo. Tengo la suerte de que los entrenadores de inferiores los entreno yo e indefectiblemente ven la forma de trabajar que tengo. Es una retroalimentación continua.
En 5 años que llevan de entrenadores acá han obtenido un montón de logros.

La Confederación Argentina de Handball formó un programa para detectar talentos en todo el país llamado PROHAND. Se trata de un proyecto que involucra a 130 escuelas con sus correspondientes entrenadores y un coordinador regional cada tres centros. Bruno forma parte del proyecto, eso le permitió llegar a dirigir las selecciones nacionales juveniles y obtener un título en el Sudamericano de menores.

-¿Qué recuerdos tenés de aquel logro?
-Es un cúmulo de emociones. Arrancás dedicándote al deporte porque te gusta y te da placer. Un día entrás a una cancha y te ponen el himno. Es como te dicen los deportistas, piel de gallina y se te vienen a la cabeza un montón de momentos vividos. Pero más allá de lo emotivo, está bueno que se haga algo a nivel nacional. El handball estaba muy concentrado en Buenos Aires y de esta forma se pudo trabajar con ocho centros en todo el país. Eso te da la posibilidad de compartir jornadas de trabajo con entrenadores de diferentes lugares. Todo el tiempo estás aprendiendo.

-¿Qué falencias existen todavía en el handball?
-La falencia principal en todo es que nuestro país es muy largo en distancias. Yo me hago cargo de los varones de provincia de Buenos Aires y es muy extensa. Recorrer todo y hacer las redes con los entrenadores para que te conozcan lleva todo un proceso. Por suerte, cuando ven que se trabaja en serio y se obtienen resultados, las mismas autoridades le dan importancia. La principal falencia va ligada a lo económico. Acá vienen chicos de Balcarce, Olavarría. Hasta el año pasado el proyecto lo bancaba el ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo),  ahora los fondos están más destinados al beach handball. Igualmente, la Secretaria de Deporte de la Nación anunció que va a seguir con el trabajo regional a partir de mayo. Por otro lado, el sueldo del entrenador no está valorado como tendría que ser, pero igual el compromiso está. Nosotros pasamos el fin de semana en las canchas, si nos tenemos que quedar más tiempo, nos quedamos. Todo eso los chicos lo perciben. Por suerte, a través de esa noticia sabemos que el PROHAND continúa, que se sigue apostando al handball nacional.

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Ph Fiorella Mattera

“El handball es el deporte más practicado en las escuelas, también el peor enseñado”.

-Cuando entrenás con estos chicos, ¿con que dificultades te encontrás? ¿Te ponés en el lugar de ellos?
-Como cualquier docente, necesitás una empatía con el grupo, tener buen diálogo. Que los chicos sepan que lo que vos hacés es por el bien de ellos. Si hay momentos en que les pasa algo personal tenés que saber escuchar. Trabajamos mucho con las familias dentro de los clubes para estar en contacto con ellos. No solo entrenamos, sino que hay muchos viajes, entonces ese proceso de trabajo implica tener un contacto personal con el jugador y la familia más allá de lo deportivo. A la vez, las familias van viendo de cerca el compromiso de los entrenadores.

-La posibilidad de practicar handball en la secundaria, como parte del currículo de Educación Física, ¿ayuda a que los chicos se inclinen hacia este deporte?

-A nivel nacional es el deporte más practicado y reemplaza un poco al futbol. El tema es que así como el handball es el deporte más practicado en las escuelas, también es el peor enseñado.
Con los profes estamos largando un proyecto que presentaremos al Municipio, que consiste en formar a los profesores de Educación Física. Darles herramientas para que  logren que el deporte sea más divertido y dinámico. Después vienen a los clubes y es muy grande el impacto, la diferencia.

-¿Sentís que el método enseñado en las escuelas es muy estructurado?
-Sí, creo que está muy quedado en el tiempo. Las formas de enseñar fueron cambiando, antes se enseñaba desde lo analítico o el gesto técnico. El entrenamiento era practicar los tres pasos para lanzar y pasar bien la pelota. Ahora se enseña desde el juego. Que el chico venga y juegue, no que pase el tiempo lanzando la pelota contra un compañero parado en el otro extremo, o contra una pared. Eso es algo irreal que no se da en el juego. Entonces es difícil salir de ese paradigma porque fue así como los mismos profesores lo han aprendido. Cambiar esa forma de enseñar le va a servir a los clubes porque los jugadores van a venir más sueltos, formados, sabiendo correr y saltar.

-¿Y qué tiene que tener un chico para llegar  a ser profesional?
-A  nivel nacional se busca un biotipo de altura. Porque vos vas a jugar contra Alemania, Suecia, Dinamarca y si sos muy bajo no ves el arco, al arquero no lo viste hasta que terminó el partido. Si bien el biotipo argentino no tiene tanto esa característica, se busca trabajar con los chiquitos que son los más vivos y coordinados mezclándolos con los más grandes que están en etapa de desarrollo físico. De esa manera, unos se nutren de los otros. Enseñarles a jugar se puede, a crecer lamentablemente no. Sin las condiciones físicas el chico va a poder jugar, pero quedará limitado a un nivel interno.

-Y un equipo, ¿qué tiene que tener para rendir?
-Justamente ser un equipo. Mirarte con el otro y entender lo que va a hacer, empezar a conocerse. Esto es un deporte de mucha comunicación no solo verbal, sino gestual, ver lo que hace el otro. Eso te lo da la experiencia, ir practicando con los mismos compañeros.

-¿Le das más importancia a lo táctico o a lo individual?
-Es un conjunto de cosas, planificamos el año de acuerdo a las categorías con una grilla de contenidos y vamos mechando y coordinado los mismos. Indefectiblemente para trabajar lo táctico tenés que tener un desarrollo individual. En las categorías más chicas arrancamos desde el juego en sí. Generalmente se arranca desde lo global y después se va pasando de a poco a lo táctico.

-¿Qué observás en un chico al seleccionarlo para el PROHAND?
-Observás eso. Mirás que tenga la viveza para leer el juego, que tenga anticipación, que pueda subir a lanzar y hacer que el defensor no sepa si va a tirar al arco o va a asistir a un compañero. Se busca eso, acompañado de un buen biotipo.

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Ph Fiorella Mattera

“Trabajar en formación especial me enseñó a concentrarme en potenciar las capacidades de cada jugador”.

-¿Cómo ves el nivel general del handball en Argentina si lo tuvieras que comparar con lo que era 10 años atrás?
-Yo creo que ha subido el nivel, a Brasil a veces le ganamos, a veces nos ganan ellos. En el caso de las mujeres, si bien Brasil es potencia, la diferencia ya no es tan abultada como antes. Creo que estamos en uno de los mejores momentos por lo que viene pasando desde hace tres o cuatro años hasta acá. Los hombres tuvieron su primera clasificación para los juegos olímpicos, hicimos un buen papel en el mundial de Suecia, las mujeres también clasificaron por primera vez a los juegos de Río. Eso hace que los de arriba asciendan aún más y que mejoren los de abajo. El problema que tenemos es que el deporte no tiene la visibilidad del  futbol o el básquet. Sin embargo, ahora los chicos saben los nombres de los jugadores de la selección, cosa que yo no sabía cuando jugaba.
Hay una linda camada de chicos como los hermanos Simonet, toda esa base forma la selección argentina mayor y de ahí en más cuando vas a un mundial ya te conocen, ya te miran de otra forma. Eso a la vez te obliga a mejorar porque ya te conocen y te estudian. Creo que Dady Gallardo viene haciendo un gran trabajo.

-¿Que los chicos empiecen a mirar handball por tv hace que se acerquen más al deporte?
-Obvio, los chicos a esta edad son esponjas, absorben todo lo que ven. Tener la posibilidad de ver cosas por la tele o en Youtube hace que  vayan copiando jugadas y gestos técnicos. Si bien no se puede comparar con el alcance del futbol, los chicos van teniendo referentes a quien mirar.

-¿Cómo te ves en un futuro cercano, cuáles son tus próximas metas?
-Mi meta es seguir trabajando así en el club. Formar más chicos, que los entrenadores sigan creciendo, que se sigan capacitando y continúen obteniendo logros. A nivel nacional permanecer dentro de estos procesos de detección de talentos, recorrer el país y hacer amistades dentro del deporte. Después que todo se vaya dando como tenga que darse. Uno tiene que seguirse capacitando y seguir creciendo. Creo que estar en el lugar en el que estoy hoy, eso no lo cambio por nada.

Bruno culmina su testimonio con brillo en sus ojos. Segundos después suena su teléfono celular, por varios minutos se lo escucha hablar de más proyectos vinculados al handball. Con la vista puesta en la cancha, corta y continúa hablando de sus entrenadores y de lo que han crecido. En un costado, más chicos de entre 12 y 18 años hacen el calentamiento. El próximo turno de entrenamiento está a punto de comenzar. Me despido de Bruno. Salgo del club entendiendo por qué tantos jóvenes lo admiran.

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Una respuesta a ““El handball argentino está en uno de sus mejores momentos””

  1. Diego dice:

    Excelente entrenador, incansable estudioso y profesional. Amigo y mejor persona. Lejos de lo mejor q tiene el hadball marplatense y nacional

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