Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

27/02/2016

El juego como herramienta transformadora.

Del baldío a la plaza

En un terreno recuperado del barrio Libertad, cada mes de mayo se organizan los Encuentros Deportivos La Barriada, una serie de actividades lúdicas y deportivas que tienen como objeto la transformación social.

 

foto del periodista

Agustín Casa 

 

Corría el año 2009. El pánico que generó la pandemia de gripe A originó la suspensión de las clases para evitar la propagación del virus. En el barrio Libertad se percibía tristeza. La escuela estaba vacía, el descampado lindero sucio y lleno de yuyos. Los niños extrañaban la jornada educativa y las instancias de juego con sus compañeros. Leonardo Dragonetti, Profesor de Educación Física en la Escuela Especial N° 516 Pierre Marie, y Sebastián Sexto, Asistente Social, captaron el mensaje y se hicieron estas preguntas: “¿Qué podemos hacer para ofrecer algo de interés para los niños del barrio? ¿Cómo lograr reunir a los vecinos y a las escuelas de la zona para acercarlos y mejorar las relaciones entre ellos?”. En esos contextos, la escuela tiene un rol fundamental para los niños. Ante esa necesidad, leyeron ese sentimiento y partieron de una simple premisa: convertir la tristeza en felicidad. De esa manera nació el proyecto La Barriada.

Ese terreno que estaba en estado de abandono, en Canadá y 222, fue limpiado y puesto en condiciones. Allí cada mes de mayo se realizan los Encuentros Deportivos La Barriada. Se trata de seis eventos, dividido por edades –nivel inicial, primario y secundario-, que reúne a cerca de 1.200 niños y niñas, de distintos colegios del barrio, cada año para participar de una instancia de juego, deporte y cultura, estímulos muy importantes en la formación de los jóvenes. La inclusión es uno de los pilares del proyecto: un nutrido grupo de alumnos con capacidades diferentes concurren a estos encuentros en simultáneo y como iguales. La iniciativa es integradora y exitosa, los chicos no discriminan a sus pares.

La Barriada 2

Si bien el proyecto tuvo una buena recepción en la comunidad desde sus inicios, a partir de 2011 se consolidó con la incorporación de estudiantes de Educación Física para la coordinación durante las jornadas. En ese sentido, Pablo Migliorata, docente en el Instituto Superior de Formación Docente N°84, quien se sumó a la organización de los encuentros, cuenta cómo es la experiencia de los futuros profesores: “Leo nos propuso llevar alumnos nuestros para que hagan una práctica social. Llevamos a los chicos del Profesorado de Educación Física y La Barriada tomó otra impronta porque hubo más participantes y se le dio una mirada más recreativa. Ése fue un hito muy favorecedor para los chicos del barrio y fue una experiencia fuerte para los chicos de primer año del Profesorado. Nosotros en primer año tenemos una herramienta que se llama cuaderno de bitácora, donde escriben sus experiencias de las prácticas de primer año. Todos escriben que es la primera vez que los chicos les dicen profe. Es una marca que les queda para toda la carrera. Se quedan muy sorprendidos con las reacciones de los chicos”.

En esta experiencia todos ganan. Son notables los resultados positivos que genera La Barriada. Se produce un feedback, es decir, tanto los niños y las niñas como los estudiantes del Profesorado y los organizadores se llevan consigo momentos únicos e irrepetibles. Los niños y las niñas, los verdaderos protagonistas, se encuentran con un espacio lúdico, donde ponen en práctica la imaginación, la creatividad, la improvisación e importantes valores sociales. Los futuros docentes, por su parte, viven sus primeros momentos al frente de un grupo de jóvenes y se enfrentan a una realidad diferente. Por último, los organizadores ven con orgullo la continuidad de un proyecto, la satisfacción de los niños del barrio y el compromiso y la madurez de los estudiantes. Así se cierra ese triángulo, donde cada quien en su rol se retroalimenta con la participación de los otros.

“El objetivo de La Barriada es producir un hueco en la realidad a partir del juego, lo lúdico, lo expresivo”, Pablo Migliorata.

“La gente no tira más basura y cuida el lugar. Esos son pequeños logros, pequeñas transformaciones. Ese terreno se sigue utilizando como un espacio de juego todo el año”, reconoce Migliorata. No es un testimonio menor. Ese gesto habla del respeto hacia un espacio que trae múltiples beneficios para el barrio. Los vecinos son conscientes de su importancia, de su significado para los niños de la zona, los de hoy y los de mañana.

De hecho, el proyecto trajo diversos beneficios para la comunidad. A partir de La Barriada mejoró mucho la escuela Pierre Marie porque ésta recibe anualmente apoyo de distintas áreas de la municipalidad. Desde la Secretaría de Cultura pintan el establecimiento educativo y desde el EMDeR (Ente Municipal de Deportes y Recreación) cooperan con algunos elementos para la realización de las jornadas. Por otra parte, funciona una comisión vinculada con la Red del Barrio Libertad, integrada por la Sala de Salud, la Sociedad de Fomento y las escuelas del barrio, entre otras instituciones. Esa red también participa de La Barriada y aporta objetos para los encuentros.

A raíz de la continuidad y la consolidación que ha tenido el proyecto con el correr del tiempo, Leonardo Dragonetti y Pablo Migliorata fueron invitados el año pasado al tercer Congreso de Educación Física y Deporte, organizado por el instituto CADS de Mar del Plata. Para esa ocasión hicieron una teorización de la experiencia. Apoyados en un texto de la Red Lúdica de Rosario, en esa ponencia consideran al juego como un acto político, en el sentido de una práctica transformadora de la realidad. Así diferencian lo reproductor de lo transformador. “Pensamos que en el caso de La Barriada se produce una transformación en cuanto al territorio porque ese terreno pasó de ser un basural a ser un espacio de juego. A su vez en ese evento los chicos salen transformados por la experiencia y los estudiantes del Profesorado también salen transformados. Entonces, se da una dinámica que tiene que ver con esta teoría”, explica Migliorata sobre esta nueva faceta teórica del proyecto. Desde ese instante se dejó de pensar en La Barriada como una simple jornada de juegos y actividades deportivas.

“La gente no tira más basura y cuida el lugar. Esos son pequeños logros, pequeñas transformaciones. Ese terreno se sigue utilizando como un espacio de juego todo el año”, Pablo Migliorata.

”Vemos con preocupación, tanto en el juego como en el deporte, los procesos contrarios, los procesos de reproducción. A veces se proponen con buenas intenciones políticas ciertas acciones, pero esas acciones son reproductoras de lo peor de lo social. En el deporte lo vemos mucho. A veces las prácticas deportivas competitivas y que reproducen modelos de la alta competencia terminan con cuestiones de violencia”, describe Migliorata en relación a los peligros de los procesos de reproducción. Por esa razón, las actividades enmarcadas en el proyecto La Barriada tienen un carácter meramente recreativo, incluso en los casos de práctica deportiva.

En abril la comisión organizadora de los encuentros se reunirá en vistas a la edición 2016 de La Barriada. Ya han pasado por ese lugar decenas de eventos y miles de jóvenes. Nada hubiese sido posible sin el trabajo de sus promotores. “Valoro mucho a Leo Dragonetti, que es el más impulsor, porque va para adelante. Los encuentros se siguen haciendo más allá de las dificultades”, afirma Migliorata. Y  añade: “El proyecto tuvo continuidad, ése es uno de los aspectos más importantes de La Barriada. Porque muchos emprendimientos sociales arrancan con mucho ímpetu, con muchas ideas y se caen”.

La Barriada 3

En relación a la actualidad del proyecto, su misión no ha cambiado. “Los objetivos siguen siendo los mismos del principio. Producir un hueco en la realidad a partir del juego, lo lúdico, lo expresivo. Mientras los chicos están jugando siempre se pinta un mural y hay un profesor de música que canta. El objetivo es que los chicos pasen una tarde feliz jugando con otros, jugando con chicos con diferentes capacidades, con los estudiantes del instituto colaborando como coordinadores”.

Habrá que esperar hasta mayo para el próximo encuentro de La Barriada. Pero mientras tanto, un día cualquiera, ese espacio recuperado para los chicos cumple una esencial función social para el barrio. Donde había yuyos, hay sueños. Donde había basura, hay alegría. Los alumnos de la Pierre Marie, los vecinos, todos comparten momentos intransferibles en esa plaza, convertida en tal gracias al esfuerzo de Leonardo Dragonetti y Sebastián Sexto.

“Los chicos que participan de La Barriada en el futuro van a ver ese lugar con otros ojos”, cierra Pablo Migliorata, convencido de la importancia de ese espacio lúdico en el crecimiento de los niños y adolescentes del barrio Libertad. Mayo se acerca y en ese terreno que supo ser un baldío, y hoy es una plaza, los niños jugarán a ser niños.

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Una respuesta a “Del baldío a la plaza”

  1. Adriana dice:

    Muy buen artículo!!

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