Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

28/01/2016

Mariano Mastromarino se ilusiona con Río 2016. // Ph Fiorella Mattera

“Correr es mi vida”

Atleta de vocación y de profesión, Mariano Mastromarino le dedica tiempo completo a un deporte que le ha otorgado sufrimientos y alegrías en iguales proporciones. Tras un gran 2015, el marplatense atraviesa un gran presente en la prueba de maratón y sueña con su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Tiene la marca, pero deberá aguardar a que sus colegas argentinos no la superen.

foto del periodista

Agustín Casa 

Cientos de pasos, cada uno a su ritmo, componen una música inconfundible. No es percusión, es el impacto de diversos calzados sobre el suelo. Ese sonido sólo es interrumpido por las indicaciones del entrenador y el murmullo de los transeúntes. Ropas de colores, relojes y gafas integran un vestuario llamativo. Unos aceleran, otros frenan. Algunos van en pareja, otros, aunque sean parte del grupo, buscan la soledad. Descansan, se hidratan y elongan. Levantan la mirada al cielo, las nubes han abandonado al sol. La mañana es radiante, el paisaje es estimulante. Dicen que empiezan a correr a las siete y media de la mañana. Ya son las nueve. No son locos. Yo también los he visto. Son runners. Pasadas en la arena, trote suave de recuperación, trabajos con pesas, trayecto pendiente arriba y abajo sobre el acantilado. El escenario es el mismo, los intérpretes también, cambian levemente las rutinas. Se agrupan al término del entrenamiento. Son corredores aficionados y de los otros, los privilegiados que compiten en la élite. Casi desapercibido, entre pares, está Mariano Mastromarino, uno de los principales atletas del país.

A los 33 años, lleva 21 en el atletismo. Mucho esfuerzo y sufrimiento soportó sobre sus piernas. También alegrías. El 2016 asoma como un año para recordar. Mastromarino está muy cerca de concretar su gran anhelo: participar en un Juego Olímpico. En el mes de noviembre, el marplatense finalizó el maratón de Valencia en 2:15:36 y alcanzó la marca mínima para Río de Janeiro. Sin embargo, aún no tiene asegurado su pasaje a la capital brasileña. Argentina cuenta con tres cupos masculinos para la prueba de maratón y Mastromarino hizo hasta al momento el segundo mejor tiempo -Luis Molina, oriundo de Chascomús, logró la mejor marca en la última edición del maratón de Buenos Aires tras finalizar la competencia en 2:15:23-. No obstante, deberá esperar los resultados de otros maratonistas argentinos en los próximos meses. Se lo ve tranquilo, confiado, pero sin celebrar antes de tiempo.

-¿Sos consciente de que éste puede ser tu año soñado?   

-Sí. Tuvimos un buen 2015 y arrancamos el 2016 con muchas ganas de disfrutarlo. Va a ser un año en el cual, si Dios quiere, voy a poder estar ahí en los Juegos Olímpicos y eso va a ser algo único.

-¿Cuánto cambió tu mentalidad desde aquella marca en el Maratón de Valencia?

-Nosotros seguimos haciendo lo mismo. Seguimos trabajando prácticamente igual. Seguimos haciendo los mismos trabajos que hacíamos antes. Por este camino venimos bien, entonces, lo mantenemos. Vamos a continuar haciendo las concentraciones en la altura (en la ciudad salteña de Cachi a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar) donde las hacemos habitualmente. Nosotros intentamos estar lo más tranquilos posible para poder entrenar mejor.

_DSC0439

Ph Fiorella Mattera

-Recuerdo haber estado ese mediodía en la pista atlética cuando corriste por una marca en los 3.000 metros con obstáculos para los Juegos Olímpicos de Londres y finalmente no la alcanzaste por unos pocos segundos. ¿Imaginabas que esta revancha iba a llegar?

-Sabía que no me iba a rendir fácilmente y que iba a buscarlo. Sabía que tenía que cambiar de prueba y tenía que adaptarme a la de maratón porque nunca había corrido esa distancia hasta ese momento. Sabía que no iba a ser fácil pero estaba con muchas ganas de intentarlo nuevamente, de tener otra oportunidad para poder ir. No quería retirarme de este deporte sin haber podido conseguir lo que tanto soñé que era estar en los juegos. Entonces, ese mismo día me junté con Leo (Malgor) para decirle eso y acá estamos.

-¿De quién surgió la idea de cambiar a la prueba de maratón?

-Surgió de Leo cuando empecé a entrenar con él en el año 2010. Él me dijo que me quería entrenar para maratón. Yo le contesté que en ese momento no estaba preparado para cambiar los entrenamientos y dedicarme al maratón. Entonces, le dije de seguir con los obstáculos. Seguimos dos años más con los obstáculos y después hicimos el cambio.

-¿Cuáles son las principales diferencias entre las carreras en pista y las carreras en calle?     

-Las diferencias son muchas. Por ejemplo, en las carreras de diez kilómetros en pista se corre más parejo, más a ritmo. Y en las carreras de calle se corre mucho más disparejo, más a los cambios de ritmo. Son dos tipos de carrera muy distintos. Yo me siento más cómodo corriendo en la pista que en la calle porque estoy acostumbrado desde muy chico a correr en pista y sé lo que es mantener los ritmos. Me cuesta mucho adaptarme a las carreras de diez kilómetros cuando vienen haciendo cambios de ritmo. Uno tiene que saber correr el maratón bien a ritmo porque si hacés cambio de ritmo, después lo pagás arriba. Entonces, creo que la base de la pista me favoreció mucho para hacer esta prueba hoy.

-¿Has podido aplicar alguna de esas capacidades atléticas que tenés por tu formación en carreras con vallas y obstáculos en la carreras de calle?

-La prueba de obstáculos es una de las más duras del atletismo. Yo he pasado por todas las pruebas y creo que las de obstáculos y las de 800 metros son a mí entender las más duras que hay. Y creo que eso me ayuda hoy a aguantarme los 42 kilómetros o a saber a qué me enfrento porque el maratón es una prueba dura.

-Actualmente, ¿entrenás en la pista?

-Sí. Nosotros trabajamos todo el año sobre la pista. Hacemos dos o tres veces por semana trabajos fraccionados. Ahora en el verano no tocamos tanto la pista, hacemos los trabajos en el Parque Primavesi o en la Laguna de los Padres. Pero en febrero o marzo arrancamos con la pista y la usamos todo el año.

-Las últimas mejoras que se realizaron sobre la pista atlética, ¿los beneficia a ustedes que entrenan allí con regularidad?

-Sí. La pista siempre sirve, siempre ayuda. Nosotros sabemos que si hacemos buenos trabajos en la pista, después los podés reflejar en las calles, en las carreras. Por eso, se usa bastante.

“Cuando yo empecé a entrenar con Leo estaba por dejar el atletismo y él fue quien me motivó y me dio ganas de seguir adelante”.

*

Los Juegos Deportivos Panamericanos 1995 calaron muy hondo en la memoria de los marplatenses. Estadios nuevos, escenarios reacondicionados, deportistas de primer nivel, visitas internacionales. El público, en su mayoría local, colmó cada tribuna y acompañó a los participantes argentinos en cada disciplina. Aún hoy, todo aquel que supere la primera treintena de vida tendrá algún recuerdo relacionado a ese maravilloso acontecimiento deportivo. Mastromarino es parte del legado que dejaron esos juegos. Como sucede con tantos atletas de su generación y las siguientes, Leonardo Malgor tuvo un rol fundamental en sus inicios en la actividad. Y Daniel Díaz se lleva los créditos en su tarea como formador.

-¿Cómo fue tu primer acercamiento al atletismo?

-Yo arranqué cuando tenía doce años, después de los juegos panamericanos que se hicieron acá en la ciudad. Me acerqué a la pista después de haber escuchado una charla que dieron Leo Malgor y Verónica De Paoli en el colegio al que yo iba. Y empezamos con unos amigos a jugar, íbamos a ver cómo era este deporte. Ahí arranqué y desde ese día no paré más.

-Por aquellos años, ¿imaginabas que podía ser tu profesión en el futuro?

-No. Uno cuando arranca lo hace jugando, viendo todas las pruebas. De a poquito te vas dando cuenta de qué es lo que te gusta. Si te gusta correr, saltar o lanzar. A mí, en ese momento, me atrajeron mucho las pruebas con vallas y empecé a hacer eso. Después, cuando fui un poco más grande, me dediqué a los obstáculos porque tenía esa base y formación en vallas. Pero creo que cuando uno arranca, tiene que empezar a jugar.

-¿Cuál fue el primer contacto con Leonardo Malgor?

-A Leo lo conozco hace mucho tiempo, de verlo cuando él corría. Es más, cuando yo empecé atletismo fue por escuchar una charla que dio él. Lo conozco hace mucho. Y venimos entrenando juntos hace cinco años. También me acuerdo que en el año 2001 cuando gané el panamericano juvenil y después vinieron las lesiones, él se me acercó y me habló.

-¿Cuánto ha influido Malgor en tu carrera?

-Mucho. Cuando yo empecé a entrenar con Leo estaba por dejar el atletismo y él fue quien me motivó y me dio ganas de seguir adelante. Entonces, creo que todo lo que estoy viviendo ahora fue gracias a él porque fue quien me hizo volver a este deporte.

*

_DSC0475

Ph Fiorella Mattera

Sus jornadas de entrenamiento se dividen en dos turnos. Por la mañana, bien temprano, arrancan el día con un trote suave, hacen pesas y algunos trabajos de fuerza. Dos veces por semana realizan trabajos fraccionados. Por la tarde, mantienen carreras continuas. “Hacemos entre 170 y 190 kilómetros por semana y para aguantar esas cargas tenés que descansar bastante”, reconoce Mastromarino. Por ese motivo, la siesta se ha convertido en un ritual inalterable. El cuidado en las comidas, si bien no lleva una dieta estricta, también es relevante, porque una alimentación sana es la principal aliada de los entrenamientos. Por la exigencia de las prácticas, hoy se dedica exclusivamente al atletismo.

-¿Son suficientes los apoyos económicos y las becas que recibís para desarrollarte como atleta?

-No. Nosotros siempre tenemos que buscar apoyos de empresas privadas porque con lo que aporta el Estado no nos alcanza. Yo cuento con las becas del ENARD y la Secretaría de Deporte. La provincia de Buenos Aires nunca aportó una beca para los deportistas. Y la municipalidad siempre nos da dos o tres subsidios al año.

“Nosotros sufrimos mucho. Lo peor del maratón es la preparación. Son tres o cuatros meses previos de entrenamiento”.

*

Mastromarino no transita su preparación en soledad. A su lado, juntos conforman un dúo, lo acompaña María de los Ángeles Peralta, la maratonista marplatense que representó a la Argentina en Londres 2012. “Con Marita entrenamos juntos todos los días. Ya me contó todas las historias de Londres y uno quiere estar en Río para poder vivir sus propias historias. Tengo la suerte de entrenar con ella que también está clasificada a Río. Así que iremos a Río a disfrutar los dos”, dice Mastromarino sobre la experiencia que le pasó su compañera de prácticas y su deseo de competir en la cita máxima del deporte.

Quizás lo que más sorprende es la prontitud con la que Mastromarino instaló su nombre en la prueba de maratón. En 2014 se convirtió en el primer argentino en ganar los 42 K de Buenos Aires tras diez años (2:15:28). En 2015 obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto (2:17:45), los últimos podios argentinos en un maratón panamericano databan de Buenos Aires 1951, cuando Delfo Cabrera –campeón olímpico en Londres 1948- finalizó primero y Reinaldo Gorno en segundo lugar. Por último, el pasado noviembre, en el tradicional maratón de Valencia, Mastromarino terminó la carrera en 2:15:36 y superó la marca mínima para Río 2016. El “Colo” consiguió estos logros con apenas seis maratones oficiales.

-¿Estuvo planificado que en seis maratones hubieses logrado la marca mínima para los Juegos Olímpicos?

-No. Uno nunca prevé esas cosas. Sabíamos desde el primer maratón que corrimos, que fue el de Buenos Aires e hicimos 2 horas 21 minutos, al de hoy que tenemos 2 horas quince minutos, que íbamos a tener buenas carreras y malas carreras. Pero uno no dice ´en tantos maratones tengo que llegar a esto´. Un maratón tenés que respetarlo, tenés que verlo. Hacemos una buena preparación y después esperamos que salga el día de la carrera.

-¿Mantenés siempre la misma estrategia de carrera?

-Cada uno tiene su forma de correr. Nosotros lo que hicimos en los últimos maratones fue correr progresivo. Nos sentimos cómodos haciendo eso. Cuando los resultados se te dan, uno mantiene la misma estrategia. Si el día de mañana tenemos que cambiar la estrategia, la cambiaremos. Pero por ahora preferimos correr los maratones de menos a más, intentar correr más fuerte los últimos diez kilómetros que los primeros diez. Está en la comodidad de cada uno. Hay algunos atletas que se sienten más cómodos saliendo más fuerte y aguantando al final. Y yo me siento más cómodo saliendo más lento y levantando al final.

-¿El triunfo en los 42K de Buenos Aires le dio mayor visibilidad a tu carrera como atleta?

Sí. Con lo de Buenos Aires y el Panamericano uno está más expuesto. Vas por la costa y la gente te reconoce. Muchos que vienen a veranear acá nos ven entrenar, paran y se sacan una foto. Pero nosotros seguimos haciendo lo mismo, no nos modificó nada. Seguimos viniendo a entrenar a la costa con el grupo de Leo porque nos gusta y porque queremos entrenar con gente. Pero uno se da cuenta de que cuando sube algún entrenamiento a las redes sociales, lo mira mucha gente.

-¿La experiencia en Toronto ha sido diferente?

-Sí. Siempre estar en esas villas panamericanas son experiencias distintas. Te sentás en la villa y hablás con otros deportistas. Hablás de las formas de entrenar que tienen unos y otros. Son experiencias muy lindas.

-¿Te desvela la idea de ir a Río?

-No, lo vivo con mucha tranquilidad porque sé que todavía no estoy clasificado oficialmente. Sé que tengo que esperar y sé que tengo que estar bien entrenado para estar listo en el caso que en  abril tenga que salir a correr otro maratón. Nosotros por ahora estamos pensando en ese mes. Ya tengo la inscripción para ir a Rotterdam, por si tengo que competir.

-¿Hizo falta sufrir para después tener recompensa?

-Siempre. Nosotros sufrimos mucho. Yo digo que lo peor del maratón es la preparación. Son tres o cuatros meses previos de entrenamiento, que es la parte más dura. Después llega el día de la carrera y uno intenta disfrutarla lo mejor que puede. Pero nosotros sufrimos mucho los entrenamientos.

“Yo me siento más cómodo corriendo en la pista que en la calle porque estoy acostumbrado a correr en pista desde muy chico y sé lo que es mantener los ritmos”.

*

_DSC0444

Ph Fiorella Mattera

A diferencia de otras disciplinas, el atletismo y especialmente el running tienen un clima de hermandad. En las carreras en calle, el principal rival es uno mismo. En el alto rendimiento los objetivos son más ambiciosos. Sin embargo, la esencia del deporte es la misma. Es muy frecuente ver a corredores aficionados junto a jóvenes en formación o atletas consagrados. Se trata de un deporte individual en la competencia, pero los entrenamientos se realizan en un ambiente de alegría, cortesía y aliento colectivo.

-¿A qué creés que se debe esta tendencia que se observa en Mar del Plata con un importante grupo de atletas que tienen buenos rendimientos en el nivel profesional y miles de marplatenses que utilizan el paisaje costero para correr y mantener una vida sana?

-Creo que es algo que se está dando en todo el país. El running hoy es furor en todos lados, lo practica muchísima gente. Que se haga un maratón y vengan diez mil personas, hace seis o siete años atrás era impensado. Es bueno que la gente mayor salga y haga actividades para cuidarse y tener una vida más sana. Y los hijos ven reflejado eso, se quieren acercar a los deportes y eso está muy bueno. A medida que los jóvenes se vayan acercando vamos a tener mejores resultados. El tema es atraer a los chicos, desde los ocho o nueve años, para enseñarles bien todas las técnicas. Así se forman los atletas.

-¿Por qué las personas deberíamos correr más de lo que lo hacemos?

-La gente tiene que salir a correr, a caminar, a hacer actividad. Moverse. Porque la salud así lo requiere para tener una vida mejor y más sana.

-¿Sentís una sensación especial al correr?

-Yo lo hago desde muy chico, desde los doce años, ya es parte de mí. Me siento raro cuando no lo hago. Hay días que uno prefiere salir a trotar solo y cuando salís a trotar solo despejás la cabeza, pensás en lo que tenés que pensar. Es como una terapia que muchos hacen. Y muchos se acercan a los grupos cuando están pasando por un momento medio difícil en su vida. Salir a hacer actividad ayuda mucho.

-¿Qué significa para vos correr?

-Para mí es mi vida. Lo hago desde los doce años, hoy tengo treinta y tres años. Toda la vida corrí. Por ahora lo voy a seguir haciendo. El día de mañana veré qué hago.

Share this:

Deja un comentario