Número 26 - Año 4 - Mayo de 2016

27/02/2016

El handball marplatense celebra sus bodas de plata. Foto: ASABAL.

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De gran tradición en las escuelas de origen alemán, el handball poco a poco se ha metido en la vida social de los clubes argentinos. Este año, la entidad local, que reúne a los clubes y escuelas de la región, celebra sus bodas de plata.

Por Fernando Moyano

Jugar con las manos es el primer recurso lúdico de los niños y el que más persiste a lo largo del tiempo. Lo van a intentar de cualquier manera posible. Déjenlos solos en una habitación vacía y siempre tendrán “a mano” sus manos. El esquema corporal comienza a diagramarse por esas extremidades, se expande, diversifica y desarrolla gracias a su potencial. La postura erecta que caracteriza a los seres humanos prefigura la verdadera revolución evolutiva: el uso libre de las extremidades superiores, que pasó de las funciones de apoyo y empuje, a las de prensión, sostén y acarreo (por nombrar las más básicas y gruesas). En el otro extremo están las capacidades artísticas y de abstracción. Y atravesando todo ese espectro están los juegos. No hay ninguno que no involucre a las manos. Y dentro de ellos el más emblemático es el “handball” o “balonmano”. Este deporte es la expresión máxima de esa necesidad, de ese anhelo primigenio de expresarnos con las manos. Se trata de pugnar, de sobreponerse, de medirse, de prosperar, de mejorarnos.

El vehículo, el vector, el móvil, el heraldo, ya se sabe es una pelota.

El romance de esta ciudad con el handball se pierde y diluye en aquella línea evolutiva, pero es más sencillo ubicar el momento del compromiso, el momento en que los enamorados supieron y quisieron sostener ese tan simple capricho de jugar con una pelota en las manos (sabiendo que, como nos enseñó Oscar Wilde, un capricho dura mucho más que el amor eterno).

Entonces lo hicieron. Entonces comenzó institucionalmente esa construcción amorosa que está celebrando sus bodas de plata. Entonces estamos hablando de los primeros 25 años del handball federado en Mar del Plata. Más allá de las diferentes siglas con las que se ha denominado desde su fundación, las intenciones y razón de ser son las mismas. Y lo característico de esta efeméride es que en parte, las personas también son las mismas, lo que permite que los recuerdos y festejos tengan mucho olor a gol recién hecho y que se sigue gritando.

Logo asabal

La Asociación Atlántica de Balonmano nuclea a todas las instituciones del sudeste bonaerense.

El camino de estos 25 años, a pesar de lo sinuoso y empedrado, no ha dejado de ver florecer handball, vida. Más handball, más vida.

Y que el cambio de párrafo sirva ahora para enfatizar y legitimar el cambio de punto de vista en esta secuencia narrativa. Siento que para que esta fluya debo pasar a una primera persona, que sirva para dar cuenta de este amor, de este ponerme la camiseta del handball todos los días. Y hablarles de la historia de este pago chico a través de algunas fotos mentales que guardo y acaricio en mi nube.

El mismo año en que me dejo seducir por la idea de jugar este deporte, es el año también en que comienza a funcionar la A.MA.BAL. (Asociación Marplatense de Balonmano) con algunas pocas instituciones adherentes que en casi todos los casos ya venían siendo parte de un entramado informal de encuentros y que venían pidiendo a los gritos ir por más. La base de este grupo primigenio era aluvional: profesores y jugadores provenientes de Buenos Aires que fueron inoculando el virus incurable de este deporte en Mar del Plata. Aquí y allá se fueron amontonando los enfermitos del handball hasta que fue natural y profundamente deseado el nacimiento de algo más grande que los nucleara. En la meca del handball argentino que es Buenos Aires, las asociaciones alemanas siempre fueron las más tradicionales, por motivos históricos y de ultramar (y hasta llegó a producir la tendencia falaz de legitimar la nominación del deporte con la base fonética germánica). Ese influjo llega a nuestros días y se hizo patente también en nuestra ciudad. Por motivos de proximidad y otros más azarosos aún, es que recaigo en la asociación alemana local (más conocida tradicionalmente por su colegio) y que siendo una de aquellas instituciones fundantes, abría sus puertas ese año a la comunidad, dejando de lado la endogamia de recibir solo deportistas provenientes de sus aulas y tocándome a mi inaugurar ese ciclo. A partir de ahí es que mi historia se parece a la de tantos (y ahí radica la verdadera potencia). Descubrir un deporte, aprenderlo, dejar que invada más y más esferas trascendentes de nuestras vidas, e invadir nosotros mismos más y más esferas del deporte. Como muchos, yo fui jugador, dirigente, entrenador, árbitro. A veces todas esas cosas al mismo tiempo y a veces solo alguna de ellas. Como tantísimos. Fui suplente, titular, jugué en todos los puestos, me fue mejor en algunos, deseé otros. Gané. Perdí. Como todos. Y a la par de estas mini historias que se multiplicaban; se multiplicaban y crecían los clubes. No me equivoco ni un poco al remarcar que la identidad de lo que fue y hoy sigue siendo nuestra liga de handball, es colegial y no de clubes. Mi ejemplo en primera persona con un colegio alemán es solo eso, un ejemplo. Pero fueron siempre la mayoría: A.C.H.A., Club Illia, San Antonio, Einstein, ENET N°3, Don Bosco, Altamira (Necochea), Humboldt (Necochea), San Antonio (Olavarria), Pompeya, Sagrada Familia, Schweitzer, etc.

Del mismo modo, es necesario poner el acento en las personas (otra vez) ya que fueron siempre los entrenadores los que, en definitiva, hicieron y hacen que las cosas sucedan. La mayoría profesionales de la educación, fue natural que a la hora de crear sus semilleros, lo hicieran anclando en las instituciones educativas donde trabajasen. Con mayor o menor apoyo de esas instituciones, pero casi siempre fueron ellos los referentes. Con su voluntad, con su liderazgo, fueron quienes marcaron el rumbo del handball local (con sus luces y sus sombras), lo afirmo porque los vi aparecer, crecer, florecer (y hacer florecer). Los vi formar clubes de la nada, los vi cambiar de clubes (nunca de la nada). Si un colegio alguna vez decidió activar un tallercito de handball o entrar en la liga federada fue por el entrenador que había detrás. Si alguna vez algún club preexistente incluyó al handball en su oferta social es merced a que un entrenador le acercó el proyecto (y hasta muchas veces los jugadores). De la misma manera ocurre con los municipios, institutos de formación y centros regionales de educación física que participan y  participaron de nuestra liga local.

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La selección argentina de menores con entrenador y seis jugadores de la ASABAL. Crédito foto: ASABAL.

Y este círculo virtuoso que es alimentado y que le da razón de ser a nuestra Asociación Atlántica de Balonmano (As.A.Bal) solo cierra con la gente dentro (como cualquier gran proyecto) y la gente son, básicamente, los jugadores, que por puro amor van a seguir poblando de ejemplos particulares este gran “Todos”.

Este deporte es la expresión máxima de esa necesidad, de ese anhelo primigenio de expresarnos con las manos. Se trata de pugnar, de sobreponerse, de medirse, de prosperar, de mejorarnos.

El camino de estos 25 años, a pesar de lo sinuoso y empedrado, no ha dejado de ver florecer handball, vida. Más handball, más vida. Hoy es más sencillo hablarle de handball a la gente. Ya no es “fútbol con la mano” es sencillamente “handball” (y pronuncialo como quieras). Hoy corresponde aprovechar el envión y el orgullo de que nuestras selecciones nacionales nos representen a nivel olímpico. Ni ingenuos ni retorcidos, somos parte de eso. Lo pueden atestiguar y asegurar los muchos jugadores y jugadoras de nuestra asociación que han vestido o visten la celeste y blanca en las diferentes categorías y ramas. Sé quienes son, sus nombres y cuáles sus recorridos. A varios de ellos los consulté a raíz de esta nota para que sus nombres y rostros hablaran de ese orgullo, el de ellos mismos, el mío profundo por ellos, y el que todos tenemos por ellos.

Pero creo adivinar en esta ocasión, ya que nuestros anhelos suelen parecerse y nuestros ejemplos particulares generalizarse, que lo más edificante es hallarnos a nosotros mismos en alguna parte de este recorrido, completar con nuestras propias fotos mentales (las que sacamos y las que queremos sacar) y ver qué nos pasa con eso.

Y en definitiva, yo solo amo este deporte y hoy tengo estas 25 razones para compartir estas sensaciones, y desearles a todos que quieran, que puedan y que sepan jugar al más bello de los deportes que se puede jugar con una pelota en las manos.

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4 respuestas a “25”

  1. Laura dice:

    Excelente artículo!!! Cuanto cuerpo y cuanta alma! FELICITACIONES!!

  2. carlos larralde dice:

    Guada Larralde, 18 años, marplatense. INTEGRANTE DE LA SELECCION ARGENTINA DE HANDBALL JUNIOR (SUB 20), disputara el PANAMERICANO DE LA CATEGORIA EN FOZ DE IGUAZU. Finalmente quedo en la lista definitiva de la SELECCION ARGENTINA, transformandose de esta manera en la tercer jugadora en la historia del handball marplatense con mas presencias internacionales, detraz de Flor Ferra y Flor Gimenez, ambas arqueras tambien. Repitiendo su presencia en el sudam de cadetas en Chile 2013 y el Panamericano juvenil del 2014. UN ORGULLO MARPLATENSE QUE CON SOLO 18 AÑOS YA ES PARTE DE LA HISTORIA DE ESTE DEPORTE-

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